Hércules recibió instrucciones de Euristeo para matar a la
Hidra de Lerna, una serpiente acuática que vivía en un pantano cerca de Lerna,
junto a Argos, en el Peloponeso. La Hidra tenía nueve cabezas, aunque algunas
fuentes aseguran que eran más aún. Era una criatura extremadamente venenosa e
incluso su aliento era mortal. Con la ayuda de Atenea, Heracles encontró la
guarida del monstruo y empezó a luchar contra él. Cada vez que le cortaba una
cabeza, brotaban dos o tres en su lugar. Además Heracles se vio también atacado
por un cangrejo o una langosta gigante que Hera había enviado para ayudar a la
Hidra. El héroe, acorralado, apeló a su primo Iolaos, que le había conducido
hasta Lerna. Mientras Heracles se deshacía de la langosta, Iolaos prendía fuego
a varios árboles. Con las ramas encendidas prendía fuego a las heridas causadas
por Heracles cada vez que cortaba una cabeza. Así consiguieron acabar con la
serpiente, pero antes de abandonar el pantano, Heracles empapó las puntas de
sus flechas con la sangre venenosa del monstruo para disponer desde entonces de
un arma mortífera. La Hidra y la langosta, que al final le ayudarían,
ascendieron al firmamento gracias a Atenea y dieron lugar a las constelaciones
de Hidra, la Serpiente, y Cáncer, el Cangrejo.
Debido a la ayuda de Iolaos, Euristeo rechazó que la muerte
de la Hidra hubiese sido un trabajo completamente realizado por Heracles.
Algunas fuentes aseguran que los trabajos eran diez al principio, imponiendo
los dos últimos a causa de la negligencia del propio héroe.
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